| |
¿Le
importa la RSE a la gente?
Por Alejandro Langlois*
La agenda de la responsabilidad social empresaria (RSE)
está hoy impulsada por las empresas, los organismos
internacionales, las ONG y los Gobiernos.
No es mucho lo que se sabe sobre cómo está
evaluando la gente este fenómeno, ya sea en su
condición de ciudadanos o en el rol de consumidores.
Existen algunos estudios de opinión pública
que nos pueden proveer ciertos indicios.
El 47% de los argentinos conoce el término RSE,
según una encuesta de la consultora IFOP Latin
American de 2004, y considera muy importante este nuevo
rol de la empresa.
Pese a que hoy predomina cierta visión restringida
de la RSE, que tiende a identificarla sólo con
las relaciones solidarias con la comunidad, un 28% de
los consultados la asoció espontáneamente
con cuidar a los empleados, como respuesta
mayoritaria. En cambio, realizar beneficencia hacia
afuera, aparece recién en quinto lugar.
Se deduce que la opinión pública estaría
priorizando, desde el sentido común, la dimensión
hacia adentro de la empresa, motivada tal
vez por el acuciante drama del desempleo.
Un sondeo de la consultora Mora y Araujo sobre la relación
entre empresa y sociedad realizado el año pasado
muestra que un 83% de las personas consideran muy importante
la RSE, y que un 70% estarían dispuestos a modificar
su decisión de compra hacia una empresa responsable.
Según el estudio, un nuevo sector socialmente
demandante reclama que las empresas vayan más
allá del mero cumplimiento de la ley y realicen
una contribución mayor a la sociedad.
Si bien la RSE se está instalando en las empresas
argentinas, todavía no existe un consenso
definido sobre cómo enfocar la comunicación
de estas nuevas prácticas. Hay compañías
que aún hoy son temerosas de que esta comunicación
sea confundida con una especulación vinculada con
el marketing y la construcción de imagen.
La crisis económica que atravesó nuestro
país en los últimos años arrastró
hacia el descrédito a casi todas las instituciones.
Las empresas no fuero inmunes.
En este contexto, se hace preciso que las empresas se
asuman como actores del desarrollo social, comunicando
sus buenas prácticas y actuando con transparencia
en su rendición de cuentas a la sociedad.
Involucrar a toda la ciudadanía en este proceso
y promover su participación, se impone como un
desafío fundamental para consolidar un escenario
de cambio social hacia el desarrollo sustentable.
* Director de ComunicaRSE
Noviembre de 2004
|
|
|
|
|
|