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Las
Pymes certifican su responsabilidad y suman valor
Laboratorios Victoria fue la primera empresa argentina
en certificar y acreditar la norma SA 8000 en 2003, a
instancias de uno de sus principales clientes. Un análisis
del rol de las grandes empresas en la promoción
de buenas prácticas hacia el resto de la cadena
de producción y del impacto de la responsabilidad
social empresaria en el clima laboral.
Laboratorios Victoria es una empresa que comenzó
sus actividades en el año 1966, y que tiene dos
plantas en Capital Federal. Vende insumos a importantes
empresas del sector de la cosmética para la elaboración
de esmalte para uñas y lápices labiales.
No tiene marca propia, sino que provee a otras compañías
tanto en el mercado nacional como en el internacional.
Actualmente exporta hacia toda Latinoamérica.
Este trabajo frecuente con empresas más grandes
puso al laboratorio en contacto con las nuevas tendencias
de la responsabilidad social empresaria. Una de esas empresas,
AVON inició en 1997 un proceso de exigirles a sus
proveedores que certificaran un buen comportamiento en
distintos puntos clave de su gestión.
La idea de esta norma nos llegó a través
de un cliente nuestro que es AVON. Ellos nos acercaron
la norma SA 8000 de Responsabilidad Social, para que nosotros
cumpliéramos, como proveedores de ellos, una serie
de requisitos. Nos interesó mucho y redoblamos
la apuesta y decidimos ser la primera empresa argentina
en certificar y acreditar esta norma, cuenta Diego
Fernández, responsable de Recursos Humanos.
Roberto Rauscher, Gerente General de AVON, cuenta que
esta iniciativa es una decisión corporativa
que tomamos en 1997, el mismo año que nuestra empresa
certificó. De manera inmediata decidimos impulsar
la aplicación a la cadena de abastecimiento de
todas las filiales y es requisito para ser nuestro proveedor.
Es una excelente iniciativa, un positivo avance
en la adopción de prácticas empresariales
responsables e incorpora el concepto de mejora continua,
afirma Rauscher.
La Social Accountability 8000 (SA 8000) es una norma dedicada
a mejorar el ambiente de trabajo y evitar la explotación
laboral, a través de la aplicación voluntaria
de estándares de trabajo en las empresas, combinados
con verificaciones independientes e informes públicos.
La norma es auditable y medible por terceras partes.
Somos auditados por Bureau Veritas (BVQ), una consultora
internacional, y nos comprometemos con el paso del tiempo,
no sólo a certificar, sino a conservar todo
lo que establece, señala Fernández.
Laboratorios Victoria finalizó el arduo proceso
de certificación en marzo de 2003 y se convirtió,
de esta manera, en la primera firma de nuestro país
en conseguir dicha certificación. Se trata
de responsabilidad social hacia dentro de la compañía,
no sólo el accionar hacia la sociedad, sino con
los trabajadores y su grupo familiar explica el
responsable de Recursos Humanos.
Entre otras cosas, la norma exige no utilizar mano de
obra infantil, no imponer tareas inadecuadas, cuidar al
individuo y sus pertenencias, implementar todo lo que
tenga que ver con higiene y seguridad, respetar la libertad
sindical, no permitir discriminación, aplicar la
legislación vigente, cumplir los tratados internacionales
como la Declaración de Derechos Humanos de la ONU
y los Derechos del Trabador de la OIT.
Otra de las exigencias es que nos obliga a auditar
a nuestros proveedores, como en un efecto cascada,
enfatizó.
La Norma SA 800 se re-certifica cada tres años.
Pero cada año hay una auditoría de mantenimiento
realizada por BVQ. Sobre la presencia de un actor externo
Fernández opina que es muy interesante porque
no sólo es lo que yo digo sino que lo vienen a
ver. Una cosa es lo que yo puedo decir y lo que realmente
hago. Vienen y se hacen entrevistas anónimas con
el personal dentro de la compañía.
Allí se verifica si la gente ha sido forzada a
realizar horas extras, si ha sentido acoso o discriminación.
Hoy la empresa, a raíz de las exigencias de la
norma, tiene un mecanismo de comunicación interna
muy transparente, con buzones de sugerencias en todos
los puntos de la empresa, y la Dirección se compromete
a contestar todas las inquietudes. Esto ha cambiado mucho
la relación con el personal, ha creado un mejor
clima de trabajo. La gente a través de la
capacitación que se ha hecho se ha identificado
con la Norma, dice Fernández.
Los beneficios de la certificación se han extendido
hacia la dimensión educativa: la empresa apoya
los estudios primarios de los hijos de sus empleados,
y está fomentando estudios terciarios y universitarios
en sus mandos medios, con días de estudio y apoyos
económicos.
A juicio de Diego Fernández todo esto ha
logrado que la gente se sienta muy comprometida con la
norma y la sienta como propia.
La empresa valora tanto el cambio positivo de este proceso
que encaró por su cuenta una fuerte campaña
de divulgación en distintos medios de comunicación,
charlas en distintas universidades y escuelas, contando
su experiencia.
En la dimensión externa de su RSE, Victoria colabora
con muchas entidades de bien público, como la Asociación
de Padrinos de Escuelas Rurales (APAER), junto con todo
el personal enviando materiales didácticos y alimentos.
Tuvieron que agrandar la cartelera de comunicación
interna porque todo el mundo quiere participar.
Alejandro Langlois, Director de ComunicaRSE.
Octubre de 2004
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