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Entrevista
Orencio Vázquez,
Coordinador del Observatorio de RSC de España
"El consumidor tiene un papel fundamental, debe de
exigir a las empresas un comportamiento más ético"
expresó al boletín Responsables.biz
El Observatorio de RSC nació en marzo de 2004 con
el objetivo de fomentar la participación y cooperación
entre organizaciones sociales que abordan la Responsabilidad
Social Corporativa (RSC) desde distintos puntos de vista.
Orencio Vázquez, coordinador de este órgano
generador de opinión, destaca la importancia de
los grupos de interés, y en especial del consumidor,
para acometer grandes reformas en materia de gestión
responsable y apunta que, pese a los esfuerzos que realizan
algunas empresas, sigue siendo un proceso emergente.
-¿Con qué objetivos se crea el Observatorio
de la RSC?
El observatorio está en período de gestación
desde el año 2001, cuando nos empezamos a reunir
una serie de organizaciones que vimos que teníamos
puntos coincidentes. A partir de ahí empezamos
a organizar y participar en diferentes foros, donde vimos
la necesidad de crear un posicionamiento común
en materia de responsabilidad social, sobre todo en relación
a valores, principios y cuál es el papel de los
diferentes actores. Una vez alcanzado este consenso, nació
el Observatorio en marzo de 2004. Entre sus miembros se
encuentran Intermón Oxfam, Ingeniería Sin
Fronteras, Economistas Sin Fronteras, el sindicato CC.OO.
y la Confederación Española de Consumidores
y Usuarios (CECU).
Nosotros nos definimos como un centro de generación
de opinión. Creemos que el proceso de la RSC es
un concepto relativo que está en constante cambio
y queremos generar opinión sobre el concepto y
el proceso, pero no una valoración acorde con una
postura oficial, sino independiente.
-¿Cuál es el grado de penetración
de la RSC en las empresas españolas?
Poco a poco va penetrando, pero sigue siendo un proceso
emergente. Depende de múltiples factores que el
proceso culmine con éxito o que se quede como algo
anecdótico. Las empresas han hecho un esfuerzo,
sobre todo en materia de comunicación, y han generado
sus propios departamentos de responsabilidad social, pero
hay asignaturas pendientes. Hay que esperar para ver si
los procedimientos se sistematizan, si ha calado o va
a calar en la conducta empresarial.
- Ha comentado que "depende de múltiples
factores" que la RSC se integre en la gestión
empresarial, ¿cuáles son?
El consumidor tiene un papel fundamental, debe de exigir
a las empresas un comportamiento más ético,
más entroncado dentro de la sociedad. También
es importante la labor de la Administración. Nosotros
abogamos por que no adopte un papel neutral sino activo.
Hasta el día de hoy no ha hecho todo lo posible
para fomentar la RSC, -aunque hay que ver cómo
culmina el proceso iniciado por el Gobierno actual-, pero
hasta el día de hoy, salvo en algunas administraciones
de tipo regional o local que actúan de manera aislada,
no hay políticas públicas.
-¿Cree que las empresas son conscientes de la
importancia de la RSC para asegurar la viabilidad de una
organización?
Las empresas empiezan a ver, quizá no en España
pero sí en países de nuestro entorno económico,
la importancia de la RSC. Las grandes marcas también
valoran el componente reputacional, hasta el punto de
que hay empresas que tienen establecida la reputación
corporativa como gran objetivo para este ejercicio. Indudablemente,
la RSC es una herramienta importante no sólo desde
la perspectiva social, sino desde el punto de vista de
la oportunidad económica para esa reputación.
Sería un error por parte del sector empresarial
no incidir en este nuevo modelo de gestión.
-¿Cree que es importante establecer sistemas
de verificación de la implantación de la
RSC?
Establecer unos procedimientos, algún tipo de estandarización,
es importante, sobre todo para dotar al proceso de esa
transparencia que es tan necesaria dentro de la Responsabilidad
Social Corporativa. También es necesario crear
un sistema de verificación. No solamente hay que
ver qué se dice, sino cómo se dice, si se
dice todo y si lo que se dice responde a una realidad.
Hay que buscar la coherencia. Es necesario establecer
un reporting estandarizado sobre todas las áreas
geográficas, sobre todo el mapa de productos, sobre
la cadena de valor, etc. En definitiva, hay que establecer
unos indicadores básicos y luego licitar la realidad
de lo que se dice a través de ellos con una verificación
independiente.
-¿Diría que el GRI ya cumple estas funciones?
El Global Reporting Initiative (GRI) es un estándar
válido para comunicar. Si entramos en sus principios,
también son aceptables a nivel de sistemas de gestión.
La cuestión es que los principios y los indicadores
impregnan pocas memorias de responsabilidad social. Es
un estándar válido, pero creo que el vértice
del proceso de la comunicación terminaría
con la verificación de lo que se está diciendo.
Además, el GRI establece muchas cuestiones que
no son contempladas todavía de forma genérica
dentro del ámbito empresarial.
-¿Cree entonces que sería más
útil una ley en España que regulara estas
prácticas frente a la autorregulación?
Hay que establecer un estándar mínimo de
obligatoriedad, y no sólo de cara a España,
donde hay legislación suficiente y el Estado tiene
mecanismos para hacerla cumplir. El problema surge cuando
las organizaciones quieren actuar en determinados contextos
geográficos, con legislaciones lasas o sin
legislación e incluso en estados dictatoriales
que atentan constantemente contra los derechos humanos
y el ecosistema. Ahí está el problema, porque
en este caso no es suficiente con cumplir la ley ya que
no existe, no se hace cumplir o es lasa.
Nosotros no demandamos una obligatoriedad para establecer
un número mínimo de mujeres en los consejos
de administración, que está muy bien, sino
que creemos que la importancia de la responsabilidad social
conlleva el cumplimiento de tratados y normas internacionales
con estándares mínimos, como las condiciones
de la Organización Internacional del Trabajo (OIT),
la declaración de Derechos Humanos de Naciones
Unidas o las normas de la ONU para empresas internacionales.
En el Foro de Expertos adoptamos una definición,
junto a otras organizaciones, en la que decíamos
que la RSC es el conjunto de obligaciones y compromisos
legales y éticos nacionales e internacionales.
Sí estamos de acuerdo en que entra dentro de la
esfera de la voluntariedad el hecho de adoptar criterios
de responsabilidad social en contextos geográficos
como el nuestro, pero para ser responsable hay que cumplir
y establecer procedimientos rigurosos para hacer cumplir
las normas de carácter internacional, y no sólo
en tu propia organización, sino desde una perspectiva
global de tu cadena de valor.
-¿Deben ser sólo las empresas las que
se preocupen por desarrollar una gestión responsable
o cree que los grupos de interés deben animar a
las organizaciones a implantarla?
El papel de los grupos de interés es fundamental,
tanto desde la perspectiva de quienes tienen una relación
directa con la empresa, como los proveedores o empleados,
o desde una perspectiva más externa, como la de
la sociedad civil. De hecho, creo que los grandes cambios
en materia de responsabilidad social han sido posibles
gracias a presiones de la sociedad civil, bien a través
de acciones de mercado, de denuncia y de presiones de
cara a la Administración o a la empresa.
-En este contexto ¿cuál es la responsabilidad
de los consumidores? ¿Saben las empresas transmitir
la labor que desarrollan en materia de RSC?
Hay un desconocimiento generalizado por parte del consumidor
en materia de RSC, pero el consumidor es un factor fundamental
del proceso. Las políticas de movilización
de consumidores son las que han tenido mayor repercusión,
ya que tienen un efecto directo en la cuenta de
resultados de una empresa. De hecho, algunas compañías
que no desarrollaban ningún tipo de criterio de
responsabilidad social dentro de un ámbito global
se han visto obligadas ahora a aplicar esos criterios
porque los consumidores se han movilizado. La cuestión
es que para movilizar al consumidor éste tiene
que ser consciente de lo que hay, por ello, la administración
ha de exigir que se le informe. Dando la razón
a los que abogan por las leyes del mercado, el mercado
sería perfecto si el consumidor contara con la
información suficiente para poder elegir.
-Este año presentaron un estudio sobre la RSC
de las empresas del Ibex 35, referido a los informes que
publicaron sobre 2003. ¿Elaboran de forma correcta
las empresas del selectivo sus memorias de responsabilidad
social?
Intentamos, como en cualquier proyecto del Observatorio,
que el informe fuera lo más científico posible.
Nos basamos en normas internacionales de reconocido prestigio
y evaluamos contenidos, sistemas de gestión y gobierno
corporativo en base a 400 indicadores. Siempre hay un
elemento subjetivo por parte del analista pero es un informe
bastante objetivo, y los resultados no fueron buenos.
Aplaudimos el hecho de que se aporte información
adicional a la que se requiere legalmente, pero todavía
queda camino para mejorar su calidad. Creemos que este
tipo de estudios contribuyen a mejorar el proceso y este
año hemos evidenciado que hay una calidad de la
información y ha aumentado el número de
empresas del Ibex 35 que han publicado los datos de 2004.
-Este verano el Observatorio organizó un Encuentro
en el que se analizó el impacto de la inversión
española en Latinoamérica, ¿Cuáles
fueron sus conclusiones?
En el Observatorio somos conscientes de que la mundialización
de la economía y la internacionalización
de la empresa conllevan una serie de factores que
afectan directamente a la responsabilidad social corporativa.
Desde esta perspectiva, creemos que es básico conocer
qué hacen las empresas españolas en otros
contextos geográficos. En Latinoamérica
es necesaria una política activa de responsabilidad
social, sobre todo porque hay cuestiones que afectan a
los derechos humanos y al ecosistema, un contexto complejo
tanto para la empresa como para la sociedad.
Creemos que es básico establecer lazos de unión
con organizaciones de la sociedad civil para conocer tanto
los impactos positivos como los negativos de las empresas
españolas. Para ello, desarrollamos un proyecto
que se concretaba en unas jornadas que organizamos en
colaboración con la Universidad Complutense y la
Fundación Carolina en las que se analizó
la inversión española en Latinoamérica
desde una perspectiva general y, en esta edición,
estudiamos el sector financiero junto a representantes
de dos grandes bancos y un portavoz de ecocredit, un banco
solidario que establece una gestión alternativa.
El objetivo de este encuentro es estrechar lazos de unión
entre naciones hermanas y acercar la opinión de
la sociedad civil de Latinoamérica a la empresa
de España, que creemos que es básico. Por
ello, el último día tuvo lugar una reunión
a puerta cerrada entre la sociedad civil de la zona y
un representante de BBVA. Se estableció un diálogo
dentro de la máxima cordialidad, se intercambiaron
visiones y se establecieron bases para trabajar en el
futuro de cara a facilitar la comunicación.
Noviembre de 2005
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