“El problema del glifosato en los helados es un problema de toda la industria de alimentos”

27.09.2017 | Entrevistas
Christopher Miller, Director de Activismo en Ben & Jerry's, visitó la Argentina para participar del evento principal del Sustainable Brands Buenos Aires, organizado por Urban en La Rural. Conversó con ComunicaRSE sobre las críticas de una asociación de consumidores que denuncia rastros de pesticidas en algunos sabores de la marca. Además adelantó la campaña que está por lanzar en América Latina para impulsar el activismo ambiental en Brasil.

Ben & Jerry’s, la marca de helados de Unilever, se ha logrado posicionar como una empresa comprometida con los asuntos de sostenibilidad. Las principales causas defendidas en los últimos años por esta marca han sido el matrimonio igualitario en EE.UU; el derecho al voto de los afroamericanos a través de un nuevo sabor de helados llamado “EMPOWERMint”; y la lucha contra el cambio climático con su última campaña que tuvo un éxito impensado en las redes sociales gracias a este video que grafica el derretimiento de los polos por el aumento de la temperatura:

El último hito de Ben&Jerry’s en materia de sustentabilidad fue el anuncio en 2013 que comprometía a la marca a eliminar los ingredientes genéticamente modificados (OMG) de sus productos y a abastecerse únicamente de productos orgánicos. En las últimas semanas, Ben&Jerry’s recibió críticas de la Asociación de Consumidores Orgánicos (OCA, por sus siglas en inglés) al encontrar rastros de glifosato, el ingrediente clave en el herbicida Roundup, en algunos sabores de helados. Conversamos con Miller sobre estas denuncias.

¿Son ciertas las denuncias presentadas por la Asociación de Consumidores Orgánicos que encuentran rastros de pesticidas en los helados de Ben&Jerry’s?

“La investigación que realizó la Asociación de Consumidores Orgánicos encontró rastros de glifosato en bajas cantidades en nuestros helados. Debo decir que varias investigaciones han encontrado rastros de glifosato en casi todos los alimentos, no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el mundo. El uso de este pesticida es generalizado en toda la agricultura por lo que afecta a todos los alimentos del mundo, desde el pan, los cereales, la cerveza, hasta los helados. Literalmente se puede encontrar glifosato en toda la cadena de alimentos. Aún más, se han encontrado rastros en productos orgánicos también. Habiendo aclarado esto, es necesario decir que esto no debería estar sucediendo. Y que es necesario sacarlo de nuestras comidas porque es contaminante y altamente peligroso. Tenemos una gran responsabilidad de reducir y eliminar el uso de pesticidas y herbicidas en toda la industria. Parte de nuestra estrategia de dejar de utilizar Organismos Genéticamente Modificados en nuestros productos apunta a esta dirección. Hay mucho trabajo por hacer, es cierto. También es cierto que compramos leche convencional y no leche orgánica, y que el glifosato es aplicado en el alimento que consumen estas vacas. Es un gran problema y estamos comprometidos a resolverlo”.

Resolver este problema implicará grandes esfuerzos de trabajo con la cadena de valor, ¿Qué está haciendo Ben &Jerry’s para involucrar a su cadena en estos temas?

“El trabajo que estamos realizando es principalmente con nuestra cadena de productos lácteos. Hemos estado trabajando con los mismos ganaderos desde el comienzo de nuestra empresa. Están ubicados a 50 kilómetros de nuestras oficinas en Vermont y les hemos comprado leche desde que comenzamos hace 40 años. Tenemos una relación de largo plazo con ellos y un compromiso grande con su sostenibilidad. Nuestro programa llamado Care&Dairy busca trabajar con ellos en temas como el bienestar animal y los impactos ambientales y económicos de la industria láctea. Nos hemos dado cuenta lo difícil que es ayudar a que nuestra cadena progrese. Por ello estamos redefiniendo nuestra estrategia para repensar cómo debería ser nuestra cadena en unos años y cómo luce hoy en día. Estamos rediseñando el programa y estableciendo una nueva hoja de ruta.

Estamos de acuerdo con aquellos activistas que dicen que no estamos haciendo lo suficiente con nuestra cadena de valor, aceptamos su análisis sobre el fracaso de la industria láctea en Vermont. Es un sistema quebrado que necesita reestructuración. Los ganaderos tienen grandes dificultades para pagar sus cuentas, porque no se les paga lo suficiente, y entonces cómo podemos esperar que inviertan en eficiencia ambiental si no logran llegar a fin de mes. El modelo está roto en lo económico y ambiental. Por ello queremos ser catalizadores para arreglar este problema. Considero que no es suficiente que las empresas trabajen separadas de su cadena de valor, sobre todo en la cadena agrícola que es una de las mayores responsables de la contaminación ambiental”.

En tu presentación en el Sustainable Brands Buenos Aires mencionaste que Ben &Jerry’s busca incentivar a que el consumidor actúe y se involucre en las causas, ¿en qué medida el consumidor toma acción?

“Creemos que no es suficiente con simplemente educar y sensibilizar al consumidor sino que es necesario ayudarlos a hacer la diferencia y para ello hay que actuar, es necesario levantarse de sus sillas y tomar acción. El punto de nuestro trabajo no es crear un lindo video que promocione la importancia de la lucha contra el cambio climático, sino proveer una oportunidad para que la gente se movilice. Por ello en la campaña contra el cambio climático de 2015 hicimos un llamado para que la gente firme una petición que se presentaría a los líderes del mundo en la COP21 en París. Y no terminó allí, al firmar la petición se convertirían en miembros de nuestro grupo de compromiso mundial. Lo que generamos fue una puerta de entrada para que la gente se involucre en el grupo y pida a sus representantes gubernamentales por sus derechos.

Además de nuestras campañas contra el cambio climático, llevamos adelante campañas contra el racismo en EE.UU. y más recientemente en el tema de Refugiados en Europa. Nos consideramos una empresa activista porque defendemos los valores en los que creemos. Es necesario que todas las empresas asuman un rol en este tema porque es un desafío difícil de abordar en solitario. Se necesita que todos exijamos políticas que ayuden a abordar estos temas”.

Mencionaste que para ser una empresa activista hay que estar dispuestos a perder clientes, ¿qué implica esto para una empresa?

“Es cierto, tomar posición sobre un tema puede generar polémica. Puede haber gente que no esté de acuerdo lo que estás apoyando. No todo el mundo está de acuerdo con el matrimonio gay, por ejemplo. Pero nosotros creemos que el vínculo más fuerte que se puede crear con los consumidores es alrededor de los valores compartidos. Estos valores son nuestro elemento central de competitividad. No se trata de hacer marketing, se trata de compromiso. Yo creo que está bien molestar a algunas personas porque lo que estás buscando es gente que realmente te ame y te siga por lo que piensas. Ser inofensivo no es una proposición ganadora. No queremos estar en el 100% de las casas, preferimos estar en menos hogares pero que haya pasión por nuestros ideales. Queremos ser auténticos, no queremos agradar a todos. Creo que los desafíos del mundo lo requieren, necesitan de gente comprometida”.

¿Están planeando alguna campaña en América Latina?

“Estamos por lanzar nuestra primera campaña en Brasil.  Se trata de una campaña relacionada a nuestros compromisos climáticos. Se lanzará en San Paulo y estará relacionada a la calidad de aire y la contaminación, un grave problema en esta ciudad. En 2009 la ciudad de San Paulo se comprometió a cambiar su flota de buses para hacerla cero emisiones de cara a 2018. Hasta el momento no se ha hecho nada. Recientemente se abrió una licitación para comprar nuevos buses. La campaña busca que la gente se involucre y exija al gobierno de la ciudad que esta nueva flota licitada sea sostenible.  La campaña se basa en una plataforma online promovida por una ONG que invita a la gente a firmar una petición y enviar un mail al gobierno para cumplir con el compromiso de 2009. Si llegamos a 300 mil firmas la ciudad debe responder al pedido. Ese es el objetivo”.   

 

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