Finanzas sostenibles

"Ya no es sólo sobre riesgos sino también oportunidades"

11.09.2017 | Cambio Climatico
En entrevista exclusiva con ComunicaRSE, Eric Usher, número uno de la iniciativa financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente analiza el rol del sector financiero en la lucha contra el cambio climático como un cambio de paradigma desde el riesgo hacia la oportunidad de negocio. Cree que América Latina puede liderar, pero que todavía su institucionalidad es débil.

La UNEP FI, la iniciativa financiera del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) organizó una Mesa Redonda para América Latina y el Caribe sobre "finanzas sostenibles" la semana pasada en Buenos Aires. En ese marco ComunicaRSE pudo conversar con Eric Usher. 

Históricamente, los bancos, inversores institucionales y empresas de seguros han mirado estos temas desde la perspectiva del riesgo. 

¿Cuál es el principal objetivo de esta Mesa Redonda sobre Finanzas Verdes?
 

La agenda de las finanzas verdes se ha desarrollado a gran velocidad. En el 2015 tuvimos varios hitos clave como el nuevo acuerdo de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Se han multiplicado las regulaciones y leyes relacionadas con estos temas. La pregunta clave detrás de todo esto es cómo se involucran las finanzas en el desarrollo sostenible. La cuestión es si las finanzas darán un giro desde las llamadas “actividades marrones” (Brown Activities) hacia las inversiones verdes basadas en actividades con perfil de sustentabilidad. Históricamente, los bancos, inversores institucionales y empresas de seguros han mirado estos temas desde la perspectiva del riesgo. Es decir, evalúan cómo estas inversiones tienen posibilidades de fracasar debido a sus riesgos ambientales. Ahora la perspectiva está progresando hacia la mirada de las oportunidades. Ya no es sólo sobre riesgos sino también oportunidades. La agenda de Desarrollo Sostenible requerirá nuevos tipos de financiamiento, tendrá que ver con nuevas formas de hacer negocios. Y en términos de los riesgos en sí mismos, éstos se están volviendo cada vez más interconectados. Esto quiere decir que deberemos unir puntas para detectar no sólo si un proyecto está en riesgo, sino si toda la institución está en riesgo, si toda la economía está en riesgo debido a este mal entendimiento del Cambio Climático, por ejemplo. 

Debemos redefinir responsabilidades. Hasta el momento estos fenómenos de la naturaleza se veían como ‘actos de dios’.

¿Cuáles serían los principales retos que enfrentamos para poder consolidar esta agenda?

Otro de los desafíos es que la información y los datos históricos no son suficientes, necesitamos nuevos modelos. Por ejemplo, los edificios son diseñados y construidos para resistir catástrofes naturales que suceden una vez cada cien años. Pero el problema es que la frecuencia de las catástrofes está aumentando. Necesitamos ser capaces de predecir estos fenómenos climáticos y tener una infraestructura resiliente. Los sistemas legales también deben adaptarse. Redefinir responsabilidades. Hasta el momento estos fenómenos de la naturaleza se veían como ‘actos de dios’. En cuestiones legales ya no se puede hablar de actos de dios o de fenómenos aleatorios. El sistema económico entero debe cambiar, esto incluye al sistema financiero. Las nociones de desarrollo sostenible serán cada vez más importantes. Por ejemplo, para el sector automotor la concepción de vehículos limpios se instalará en su agenda, los inversores en este sector estarán cada vez más interesados en predecir cómo será la industria en el futuro. Este tipo de reuniones que hoy se llevaron adelante busca entender la naturaleza de los riesgos y las oportunidades que estos temas traen. Y para medir el termómetro de las opiniones públicas y privadas sobre las finanzas verdes. 

Globalmente, siempre se mencionan las iniciativas brasileras y colombianas. Allí la industria financiera ha trabajado de cerca con los gobiernos para promover normas de conducta y protocolos en este tema.

¿Usted cree que América Latina está lista para enfrentar estos desafíos en finanzas verdes? 

América Latina es líder en muchos sentidos. Globalmente, siempre se mencionan las iniciativas brasileras y colombianas. Allí la industria financiera ha trabajado de cerca con los gobiernos para promover normas de conducta y protocolos en este tema. Tradicionalmente se comienza con acciones voluntarias, para esto hay muchos ejemplos de la industria financiera brasilera que entiende que estos temas son importantes. La región es muy sensible para percibir los intereses regulatorios del sector público y se anticipa con iniciativas voluntarias, ante el riesgo de que se promuevan leyes poco eficientes. Sabe trabajar de manera articulada con varios sectores. Y esto, en muchos sentidos, se ha vuelto un ejemplo para el resto del mundo acerca de cómo la industria financiera en América Latina está enfrentando estos desafíos y conduciendo el cambio. Muchas veces se tienen esa conciencia de que la ley suave, del voluntarismo,  se convertirá en algún momento en legislación dura. Para ese momento el mercado habrá aprendido lecciones clave para adaptarse a esa nueva legislación. En general, América Latina está avanzada en este proceso. 

Aunque no se mueve tan rápido como debería, "El Fondo Verde para el Clima" lo hace de la manera razonablemente posible dadas las condiciones globales. 

Muchos voceros de ONG cuestionan que el Fondo Verde para el Clima no está funcionando, el dinero no es suficiente. ¿Cuál es la visión de la UNEP sobre estos cuestionamientos?

Para algunos el mandato del Fondo Verde para el Clima va más allá del dinero que movilice. Porque el mandato del Fondo Verde para el Clima es posicionar políticas publicas alrededor del mundo que promuevan las finanzas verdes. En ese sentido, nunca tendremos un fondo que satisfaga nuestras expectativas. Creo que en ciertos sentidos el Fondo ha logrado movilizar rápidamente a varias instituciones privadas, inversores, bancos, para que el dinero fluya de manera eficiente. Aunque no se mueve tan rápido como debería, lo hace de la manera razonablemente posible dadas las condiciones globales. Porque esencialmente se trata de un gran experimento en múltiples dimensiones. Trata de iniciar un movimiento a favor del financiamiento climático que busque la intermediación de múltiples actores. Esto es muy desafiante. Por ejemplo, trabajar con el sector privado para aumentar el financiamiento presenta varios desafíos, en algunos casos abordar estos temas en países con una débil institucionalidad. 

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